sábado, 1 de octubre de 2016

TRANSILVANIA ENTRE CASTILLOS: Bran, Peles y Corvino

La primera imagen que a muchos les viene a la cabeza cuando se habla de Transilvania son paisajes de frondosas coníferas con castillos enigmáticos cubiertos en fina niebla. Si algo tiene esta región de Rumanía, aparte de bosques y biodiversidad, son leyendas, la mayoría en torno a grandes protagonistas históricos que hicieron de esta región un lugar lleno de misterio y fábula. Y como toda gran leyenda, si se le quiere sacar partido turístico, ha de estar localizada, y en Transilvania, sobran los emplazamientos que rezuman fantasía.

Corvin Castle

En este viaje nos propusimos visitar los castillos más importantes de Transilvania, algunos de ellos eclipsados por las figuras que lo habitaron (o eso nos quieren hacer creer), y otros que brillan con luz propia.


Castillo de Bran

Castillo de Bran
Sobre un peñasco rocoso y ubicado frente a un paisaje de llanura y rodeado por montañas, este castillo Sajón de 60 m de altura, construido en el siglo XIV para defender el paso de Bran de la amenaza turca, puede que acogiera a Vlad Tepes (Conde Drácula) durante unas noches cuando escapaba de ellos en el 1462. Quizás este hecho fuera el que inspirara a Bran Stoker para emplazar aquí al conde en la archiconocida novela de Drácula, algo que ha servido de precedente para que el castillo haya asumido el rol de ser el "Castillo de Drácula". Lo que sí que es cierto es que la reina María residió en él a partir de 1920. 
Gran parte del mobiliario original, importado por la reina María de Europa occidental, aún se conserva.

Su aspecto fantasmal recuerda al escenario de varias películas de terror, pero no hay nada que temer; las paredes blancas y el patio interior con geranios son de todo menos espeluznantes.

A día de hoy, este castillo se ha convertido en una romería de gente que le restan atractivo al ambiente. Desde nuestro punto de vista, merece mucho más la pena la estampa gótica desde el exterior, que su interior; pequeño, pobre y masificado.

A continuación os mostramos algunas fotos del interior con algunas piezas de mobiliario destacables importadas del oeste de Europa. Para nuestro gusto, el interior desluce un poco y resulta agobiante debido al gran número de turistas congregados en pequeños vestíbulos y estrechas escaleras.





El pueblo de Bran se encuentra lleno de carnavalescos tenderetes con camisetas vampíricas y souvenires para satisfacer a la avalancha de visitantes.

Mercado de souvenires en el pueblo de Bran

Castillo de los Corvino

Vista exterior de Corvin Castle
Este escalofriante castillo gótico, con su puente levadizo sobre un pequeño río, parece extraído de las mejores películas de terror, pero se encuentra demasiado cerca de los grandes edificios industriales que lo rodean. Si bien el entorno no es nada bonito, el castillo en sí es impresionante.


Se puede visitar una imponente colección de piezas de caza, o pasear por las oscuras y auténticas salas inferiores de techos altos y abovedados, donde uno se siente como un verdadero caballero medieval. 


Este castillo es un auténtico símbolo del dominio húngaro que tuvo lugar durante mas de un siglo. Sus murallas, levantadas probablemente por prisioneros turcos, fueron construidas sobre antiguas fortificaciones romanas.



Castillo de Peles

Sin punto de comparación con Bran, y a unos 20 minutos a pie desde el centro de Sinaia, este castillo es sin lugar a dudas el más mágico de toda Transilvania. Sus imponentes torres dominan los verdes prados de los alrededores y los grandiosos vestíbulos abruman al visitante.

Panorámica del castillo de Peles desde el camino de acceso
Vistas desde el patio interior, a la entrada del castillo

Fue el primer castillo europeo en disponer de calefacción central, electricidad, aspiradora y ascensor, y servía como residencia del monarca más duradero de Rumanía, Carlos I. Se emplearon 39 años en su construcción, más de 400 artesanos y miles de trabajadores. Isabel, la esposa de Carlos, se encargó de la decoración.

Salón interior del castillo

En tiempos de Ceaucescu las 160 habitaciones del castillo alojaron a líderes comunistas y hombres de Estado de todo el mundo.

Durante la visita se pueden recorrer las 10 salas de la planta baja, pero merece la pena pagar un poco más y visitar la primera planta, mucho más auténtica. En la planta baja se exponen la sala de Armas, el despacho del rey y un cine-teatro, mientras que en la planta superior se accede a los dormitorios y aseos reales, una zona mucho más íntima y empática.

Cine-teatro del castillo
Detalle de la vidriera en el escritorio
de la reina María



Los alrededores del castillo son, sin lugar a dudas, los mas espectaculares de los tres. Por sus jardines con vistas a los frondosos bosques repletos de abetos y osos, se respira un aire tan fresco que empalaga.

Letrero del castillo con advertencia de la presencia de osos

Jardines del castillo de Peles


Texto: Enrique de Paz


Fotografía: Silvia Blanco




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